La llegada
Hay instantes que piden ser conservados. La llegada nace de ese deseo: convertir un instante en memoria.
La noticia de la visita del papa León XIV a la Basílica de Luján fue el comienzo. Vivo en Luján y la Basílica forma parte de mi paisaje cotidiano, pero también de un territorio más íntimo, hecho de imágenes, historia y símbolos.
Dibujo punto a punto. Una marca junto a otra, una trama que crece, un vínculo que se construye en la repetición. Lo mínimo se une y, lentamente, aparece una totalidad. De cerca, la imagen se fragmenta en pequeñas unidades; al alejarse, algo se reúne.
Me interesa ese tiempo que exige la mirada. La posibilidad de detenerse, de permanecer en los detalles, de descubrir aquello que una observación rápida no alcanza a revelar.
Quizás lo divino también habite ahí. No solamente en la imagen representada, sino en el orden que la sostiene, en la unión de cada punto, en el vínculo entre las partes, en el acto de construir algo que antes no existía. En esa insistencia silenciosa de una marca junto a otra.
La llegada es el intento de hacer permanecer algo que, por naturaleza, sucede y pasa. Una imagen para guardar un instante, pero también para volver a mirarlo. Porque a veces conservar no es detener el tiempo, sino encontrar una forma de permanecer en él.
Septiembre 2026
Una forma de mirar
Siempre me fascinó detenerme en aquello que pasa inadvertido. Podía pasar horas buscando figuras en un piso de granito o recorriendo con la mirada las tramas de los moldes de bordado. Esa forma de observar sigue estando en mi trabajo. Dibujo lentamente, como quien recorre una superficie en busca de algo que aún no conoce. A través de la repetición de la línea construyo tramas donde el dibujo deja de describir para convertirse en una forma silenciosa de escritura, una manera de habitar la memoria y conservar aquello que el tiempo suele volver invisible.
Agosto 2026
Escribir sin escribir
Mi trabajo transita el mundo del tejido y la escritura. Me interesa escribir sin escribir, ocultarme en el lenguaje, lo minúsculo y el hacer que pone en valor el momento presente como un continuo, casi perpetuo, un tiempo ralentizado. Como una araña inmersa en su diseño, el dibujo se convierte en un modo de entretejer, de ocupar el espacio vacío.
El proceso creativo está integrado a mi vida doméstica. Utilizo soportes cercanos: grafito, regla, galletitas, papel. La grilla es un tutor, con amplio campo de posibilidades. Los ensayos son la prueba insistente de lo inacabado, la falla, lo incierto y de los tiempos de espera.
Moldes y patrones de revistas para bordados están en el origen de mi trabajo. La trama y la repetición del punto, estructuras básicas que se repiten una y otra vez e incitan a develar la palabra que anida en la imagen.
Julio 2020